El ridículo del ‘Dibu’ Martínez

¡Ay, el pobre Dibu Martínez, el héroe del Mundial que se creyó el centro del universo futbolístico! Imagínense la escena: el tipo se despide de sus fieles villanos en Aston Villa con lágrimas en los ojos y una mano agitándola como si fuera el último adiós en una telenovela barata. Al final de la temporada pasada, después de ese partidazo contra Tottenham, ahí estaba él, posando con la familia en el Villa Park, haciendo pucheros y despidiéndose de los hinchas como si ya tuviera el boleto a la gloria en mano.

“¡Adiós, Birmingham! ¡Me voy a conquistar el mundo!”, parecía decir, seguro como él solo de que el Manchester United lo iba a rescatar de la “mediocridad” europea de Villa para llevarlo a Old Trafford, donde supuestamente sería el salvador de sus porterías agujereadas por Onana y compañía.¡Pero qué iluso! A la mera hora, nada de nada. El United, con su eterno circo de fichajes, primero le tiró una oferta de préstamo que dejó a Unai Emery con cara de “¡¿En serio?!” y luego, en el último suspiro del mercado, prefirió al joven Senne Lammens del Antwerp para no complicarse la vida con un trueque que involucraba al problemático Jadon Sancho. Personal terms acordados, charlas club a club, hasta el Dibu le dijo a Villa “¡Quiero irme ya!”, pero pum, se esfumó el sueño rojo. Quedó sentado en el banquillo, mirando cómo Bizot jugaba contra el Palace, y Villa sufriendo una goleada 3-0 sin su estrella. ¡Qué ridículo, el portero del mundo que termina como un extra en su propio drama!

Y no fue solo el United el que lo dejó colgado. El galán argentino tuvo pretendientes por todos lados, pero todos se desdijeron como novios infieles. Barcelona mandó una oferta, pero al rato se arrepintieron y corrieron detrás de Joan García, el nuevo “milagro catalán”. El PSG babeaba por él, con su chequera qatarí lista para pagar lo que Villa pidiera, pero nada concreto, solo chismes. Chelsea estaba dispuesto a soltar 45 millones de libras, soñando con que Dibu les diera la estabilidad que les falta en la portería, pero al final optaron por no mover ficha. Hasta el Atlético de Madrid lo tenía en la mira para un reencuentro argentino con Simeone, y Galatasaray lo cortejaba con promesas turcas, pero ¡cero concretado! Ni hablar de esos dos clubes europeos anónimos que le tiraron ofertas según TyC Sports, o el interés saudí que rechazó porque “no, gracias, prefiero penales en Europa que petrodólares”.

En fin, el Dibu se queda en Villa, con su contrato hasta 2029 y un Emery que ahora lo mira con sospecha después de que lo dejó fuera del equipo por el lío. ¡Qué lección de humildad para el que se creía invencible! Ojalá aprenda a no quemar puentes tan rápido, porque la próxima vez que se despida, mejor que sea con un boleto real en el bolsillo.

Leave a Reply